¿No hay nada que te motive a seguir adelante?
¿Sales de casa casi por obligación?
¿Lo único que te apetece es quedarte en casa y a ser posible tirada en la cama?

No sabes que te pasa... pero algo te empuja a no hacer nada.
¿Te gustaría estar sola en una cabaña perdida en el monte sin nadie alrededor?

No hace falta que siga ¿verdad?

No tienes ni ganas de saber lo que te voy a contar.

Y si sigues leyendo, es probable que entiendas mejor por qué te pasa lo que te pasa.

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Bueno, a lo que iba…

Yo me encontré así durante mucho tiempo sobre todo después de la muerte de mi padre sobre todo.

Aunque no fue la única vez que tuve depresión…

Si. 

A eso se le llama depresión.

Cuándo murió mi padre yo estaba miles de kilómetros de casa y no me fue muy fácil volver. 

Cuando me dieron la noticia de su muerte, me quedé en shock, no podía creérmelo. 

Pero solo pude aguantar hasta el funeral y allí ya me derrumbé.

Desde ese momento hasta dos años después, mi vida fue un infierno.

Todo lo que tenía: familia, trabajo, amigos… me dejó de importar.

Sentía un vacío tan profundo en mi interior que me dolía físicamente.

Nunca tenía ganas de hacer nada, lo único que hacía era poner un piloto automático en mi cabeza para poder funcionar.

Iba al trabajo y empezaba a llorar, volvía del trabajo y seguía llorando.

No me ocupaba ni de mí misma.

No me bañaba, me vestía con lo primero que cogía, comía escondidas para calmar mi pena.

No era consciente de lo que me estaba pasando, solo pensaba que se había ido mi mayor apoyo en esta vida y que ya pocas cosas hacían que mereciera la pena seguir viviendo.

Era como si me hubiera dejado morir poco a poco.

A los 2 años de su muerte mi dinámica apenas había cambiado, era un autómata…

Pero un día, me encontré con una amiga, y por alguna razón al preguntarme si estaba bien, le dije todo lo que me estaba pasando.

Sacó su móvil y me hizo que apuntara el número de teléfono de una mujer.

Me dijo que llamara, que era una dietista diferente.

Y no te puedo decir por qué extraña razón me agarré a ese número como a un clavo ardiendo.

La cuestión es que algo dentro de mí me decía que era muy importante para mí.

Y oye, ya te digo que fue importante.

Sigue leyendo o ponte en contacto conmigo para que te lo cuente directamente:

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Lo primero que hizo fue ponerme a dieta de pensamientos.

En vez de hacer el típico régimen de contar calorías, empecé a hacer sesiones individuales de Terapia de Vida Integral.

En estas sesiones me enseñaron unas herramientas para mejorar en todas las áreas de mi vida y así poder lograr eso que tanto quería lograr y que en ese momento no podía conseguir.

En aquellos tiempos, como yo digo tenía muchos fuegos abiertos y los tenía que apagar todos antes de ocuparme de mí. 

Hubo un momento en que llegue a pensar que todo el mundo estaba en contra mío y no me entendían que me estaba sucediendo.

Y tomé la decisión más importante que he tomado en mi vida, por fin decidí que mi vida tenía que cambiar.

Y vaya si cambió.

Durante estos años me he liberado de mucho lastre que llevaba encima.

Salí de aquel pozo en el que estaba y con el tiempo me di cuenta de que quería ayudar a otras personas que estuvieran pasando lo que yo pasé.

Por eso hice el Máster Profesional de Vida Integral.

Ahora soy psicoterapeuta y ayudo a personas a lograr lo que tanto quieren lograr y que hoy por hoy no pueden conseguir.

Ahora, si quieres tener una sesión individual conmigo y quieres ver como puede cambiar tu vida, mejor que me escribas:

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